Archive for the ‘Anécdotas’ Category

MI VIAJE A CUBA

Viernes, Octubre 19th, 2007

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Yo viajé  a Cuba, fue en 1979, tendría yo unos 33 años de edad, me
llevó la curiosidad política, ver si era cierto lo que ofrece la
propaganda comunista. En esos días en mi país reinaba la paz política, hoy
en 2007 estamos un poco mas alborotados porque tenemos una “democracia”
incipiente, pero “democracia, así le llaman nuestros gobernantes, pero
el tema es mi primer viaje  a Cuba, llegué el 20 de septiembre de
1979, mi avión no aterrizo en La Habana a causa de un Huracán, (David),
nos llevaron a Varadero, de ahí fuimos a La Capital en autobús y los
paseos a los principales puntos turísticos. Tenía yo por entonces un amigo
en La Habana vieja, Manolo Conde Sampedro.  en cierto momento me
separé del grupo para ir a visitarle, vivía en la calle Amargura No. 317,
(que ironía, ser cubano y vivir en la calle “amargura”, me quedé mudo
al ver la carencia de …..todo en esa casa…. tal vez en México es
todavía normal si alguien no tiene faroles o arroz, será porque no
quiere ir a comprarlos ..pero en Cuba ¡No hay!. En varadero hice amistad
con un cubano en el bar del lugar, mientras placábamos me invitaron
muchos mojitos. A cierta hora llegó el aviso: ¡Mexicanos a la ciudad de
México aborden la guagua No.  “tal”, que salimos al aeropuerto, al
hombre se le humedecieron los ojos y me dijo: “llevame en tu maleta”, Hoy
sé el por qué de de esa petición, un ciudadano cubano no puede
salir y entrar a su país como lo hacemos los mexicanos, o salvadoreños,
guatemaltecos, etc. No siento tristeza por eso..¡Siento Rabia! porque
eso ha sido por el capricho de un sátrapa que entregó la lucha del
pueblo cubano en 1959 a la URSS

Por Polix

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A LA HORA DE DORMIR

Viernes, Octubre 5th, 2007

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La vida en Cuba continuaba dándome palos. Corría el año 1993 y con el “el periodo Especial”. Tenia la cara mas fea que nunca: eso porque todavía no había llegado el 1994, entonces cambiaría de idea. Empezaba mi día rutinario, desde las seis de la mañana, hora en que me levantaba diariamente sin despertador para ir a la escuela, descalza, ya que no tenía ni chancletas, con los ojos pegados por las lagañas, el pelo alborotado y la barriga protestando por el hambre, me iba al baño donde no veía nada por falta de un triste bombillo; pero podía oír el sonido de las cucarachas que en la oscuridad, hacían fiesta. Encendí el fogón, operación delicada y complicada pues media mente para calentarlo necesitaba de cinco a diez minutos, no para preparar el desayuno, figurarse un desayuno caliente era cosa rara, era para planchar el uniforme mió y de mi hermana. La plancha estaba rota, había que calentarla en el fogón y antes de pasarla por el uniforme, limpiarla con la única toalla que teníamos para no tiznar nuestro inmaculado uniforme de PIONERAS. Después de tumbar un par de limones en el patio despertaba a Mi hermana para que hiciera la limonada , mientras yo aprovechaba que la vecina no se había despertado para recoger unos mangos de su patio . Nos vestíamos y como buenas pioneras con la barriga media congelada por la limonada íbamos para la escuela.En las primeras horas de clase Kirenia mi compañera de mesa se encargaba de vender los mangos que yo recogía, teníamos una sociedad al 50%, yo los llevaba y ella los vendía, pues a mi me daba verguenza y a la hora de la merienda nos comprábamos con la ganancia, un guarapo, duro fríos y melcochas. Antes que el receso terminara diariamente íbamos a la imprenta para ver si resolvíamos unas hojas de papel donde anotar ya que no teníamos libretas y paradójicamente los profesores se encabronan si no escribías en clase. Al mediodía almorzábamos lo que había, a veces un ajiaco, otras arroz y huevo y otras muchas un pedazo de pan con aire y otra vez para la escuela, otras tres horas más. Al regresar había que lavar el uniforme pues teníamos solo uno, como no había jabón, lo lavaba con agua y ceniza, no siempre, a veces aparecía un pedazo de jabón de cebo hecho en casa que era como lavar con un pedazo de cuero de baca por la peste que tenía. Comíamos lo que había, el mismo menú del mediodía, sobre todo la especialidad De Niza Villapol patrocinada por Fidel Castro: “crema de aire” y esperábamos sentadas en la será a que pusieran nuevamente la electricidad, desgastadas, cansadas, y con ganas de dormir.

Para todo ser humano la hora de dormir es para reposar, menos para mi, para mi era un estrés tremendo, no porque me faltara el sueño, el problema era que dividíamos la cama, si así se le podía llamar a ese cachivache con el mugre de colchón sin guata, porque un poco mi hermana que tenia una especie de fetichismo, le había sacado la guata para acariciarla, y el resto iba a dar envuelto en un pedacito de tela vieja como compresas sanitarias. Teníamos una sola sabana que era transparente, de lo vieja que estaba y una colcha rusa con las que nos tapábamos, hiciera frió o calor, aunque daba una tremenda picazón. Tenia un hueco en el centro, se le había formado de tanto sacarle los hilos para coser. En ese conjunto maravilloso dormíamos cuatro, las dos mayores para la Cabeza y las dos pequeñas para los pies. Dormíamos apretujadas y una con las piernas encima de la otra. Todas las noches era una guerra porque nadie quería caer en el hueco de la colcha,  que desgraciadamente casi siempre me caía a mi, en tiempo de frió era insoportable al punto que algunas veces me cubría con un saco y algunas pajas de arroz que daba mas picazón que calor. Y en verano, cuando no podía soportar el sofoque y la apreciación, me levantaba por la madrugada y me acostaba en el sofá, no es que fuera mas cómodo, era completamente de madera pero por lo menos no me ahogaba. Otras veces, debajo de la cuna de mi sobrinita, el piso era frió pero ahí debajo, me sentía como en el paraíso. El mosquitero al rededor, me separaba y escondía de la miseria que había afuera; pero como la casa estaba llena de cucarachas, acebes tenia que irme de ahí y hasta llegue acostarme, dentro de la cuna junto a mi sobrina, que en peor de los casos me despertaba completamente empapada de orine, pero sin ningún dolor en el cuerpo.

Non obstante la cosa a fuera deprimente: el hambre, el mal dormir, la falta de higiene, la falta de todo, nunca dejamos que estas cosas nos apagaran la sonrisa, algo que nos caracteriza a todos los cubanos y probablemente es lo que a hecho que en todos estos años de dictadura no nos hayamos vuelto Locos.

Todas las noches aparte de pelearnos por no caer en el hueco, nos reíamos de nosotras mismas. Hubo una noche en particular que nos reímos hasta el amanecer, pues como no estábamos casi apretadas, mi hermana Mayor tubo la brillante idea de divorciarse y volver para la casa, así en la cama ahora éramos cinco y no sabíamos en cual posición ponernos para poder estar todas, si una se movía, le escachaba los pies a la otra o si la del medio tenia calor protestaba porque quería destaparse y no podía y las piernas de la quinta saltaban siempre afuera, hasta que yo me canse y cogí un cable amarillo lo doble en dos, una parte la amarre al escaparate la otra la amarre a mis pies me acosté y empecé a izarlos en el aire y le dije a mis hermanas ¡ahora si que queda espacio para todas” con medio cuerpo en el aire, mami que llevaba una hora  advirtiéndonos: que si no nos callábamos vendría a caernos a palos, se levanto corriendo por los ataques de risa que teníamos nosotras y cuando me vio con las piernas amarradas al escaparate se tubo que reír ella también. Una cosa me enseño mi familia y la miseria de aquellos tiempos: que nada en este mundo, por mucho que las personas viles hagan  para quitarte las ganas de vivir, la comida, el jabón, que te arrebaten la libertad y hasta las libretas para escribir, pero nunca debes dejar que te apaguen la sonrisa y que la única verdadera riqueza esta solo en el Amor de la familia.

POE ESCRITORA ANONIMA/UNA CUBANA MAS  

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